Amaya Aguado Amaya Aguado

Sobre mi

Siempre me ha costado creer que las personas hagan daño porque sí.

Desde pequeña he sentido una enorme curiosidad por comprender qué hay detrás de aquello que vemos: las heridas, las formas de protegernos, las maneras en las que aprendemos a relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.

Amaya Aguado, psicóloga sanitaria en Bilbao

Colegiada nº 33351

Quizá por eso decidí estudiar Psicología. Porque entender a las personas siempre me ha parecido una de las formas más bonitas de contribuir al mundo.

Quién soy

Con el tiempo descubrí que aquello que más me apasionaba eran los vínculos. Cómo nos construimos en relación con otros, cómo nuestras experiencias dejan huella y cómo una relación suficientemente segura puede convertirse también en un lugar desde el que empezar a sanar.

Esa idea no nace solo de los libros. También de mi propia experiencia. Como muchas personas que llegan a terapia, yo también encontré en ella un lugar donde sentirme segura, comprendida y acompañada. Esa vivencia transformó profundamente mi manera de entender este trabajo y hoy intento ofrecer ese mismo espacio a quienes deciden iniciar un proceso conmigo.

Espacio de consulta de Amaya Aguado

Mi formación

Para poder acompañar desde esta mirada he ido construyendo una formación centrada, sobre todo, en comprender el impacto que tienen las relaciones y las experiencias vitales en nuestro bienestar.

Soy graduada en Psicología por la Universidad de Salamanca, donde también tuve la oportunidad de cursar parte de mis estudios en Barcelona a través del programa SICUE.

Posteriormente realicé el Máster en Psicología General Sanitaria y continué especializándome en el abordaje del trauma mediante formación en EMDR y en el modelo Internal Family Systems (IFS), perspectivas que hoy forman parte de mi manera de entender la psicoterapia.

Mi forma de trabajar parte también de una mirada sistémica, teniendo en cuenta cómo nos relacionamos, los vínculos que vamos construyendo y el contexto en el que vivimos. Todo ello nos ayuda a comprender mejor lo que nos sucede y a encontrar nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno.

También me ha ayudado entender que no todo lo que nos ocurre pasa por lo que podemos pensar o poner en palabras. El cuerpo, el sistema nervioso y esas partes de nosotros que no siempre son conscientes también tienen mucho que decir.

Qué puedes esperar de mí

La primera sesión no es un examen

No espero que llegues sabiendo explicar todo lo que te ocurre, que encuentres las palabras perfectas para contar cómo te sientes ni que me cuentes toda tu historia ese día.

Hay personas que necesitan hablar mucho desde el principio y otras que necesitan tiempo para sentirse seguras antes de compartir ciertas partes de su historia.

Ambas formas son igual de válidas.

Mi prioridad en esa primera sesión no es completar una lista de preguntas, sino empezar a conocernos y construir un espacio donde puedas sentir que no necesitas esconder ninguna parte de ti, respetando tu propio ritmo.

Si algo te emociona, nos pararemos ahí.

Si aparece un silencio, veremos juntos qué nos está diciendo.

Y antes de terminar, me gustará preguntarte cómo has vivido ese primer encuentro. Porque la terapia también se construye escuchando cómo es para ti estar conmigo.

Si decides empezar un proceso conmigo, me gustaría que supieras algunas cosas

Soy una persona cercana, expresiva, y me gusta utilizar metáforas para ayudarnos a comprender aquello que a veces resulta difícil poner en palabras.

A lo largo del proceso me interesará saber cómo te sientes conmigo y si hay algo que necesites de mí.

Mi intención es que puedas sentir que aquí no necesitas llevar ninguna máscara. Que no hace falta que seas más fuerte, estés más tranquilo o seas más "capaz" para poder empezar.

Solo hace falta que vengas como puedas. Del resto, nos ocuparemos juntos.

¿Prefieres hablar antes de decidirte?

Si crees que este espacio puede ser para ti, estaré encantada de conocerte y resolver cualquier duda que tengas antes de empezar.