Quizá llevas tiempo dándole vueltas a todo, anticipando lo que puede salir mal, durmiendo peor o notando una tensión que no se va. Puede que hayas probado a “controlarla” de mil maneras y que, cuanto más lo intentas, más fuerte se vuelve. No es falta de voluntad: la ansiedad casi nunca se va a base de esfuerzo.
Señales de que la ansiedad está ocupando demasiado
- Preocupación constante, pensamientos que no paran o necesidad de tenerlo todo bajo control.
- Síntomas físicos: presión en el pecho, nudo en el estómago, taquicardia, tensión muscular.
- Problemas para dormir o despertarte ya con la sensación de alerta.
- Evitar situaciones, sitios o conversaciones por miedo a cómo te vas a sentir.
- Crisis de ansiedad o ataques de pánico que aparecen “de la nada”.
- Irritabilidad, cansancio y sensación de estar siempre desbordado.
La ansiedad tiene una historia
Desde mi forma de trabajar, la ansiedad no es solo un síntoma que hay que apagar. Muchas veces es una parte de ti que aprendió a estar en guardia porque, en algún momento, lo necesitó: para anticiparse, para no fallar, para que nadie se enfadara o para sentirse a salvo.
Por eso, además de darte recursos para el día a día, nos interesa comprender qué función ha tenido esa alerta en tu historia y qué necesita hoy para poder descansar. Cuando eso se entiende, la ansiedad suele perder fuerza de una manera más estable.
Cómo trabajamos la ansiedad en terapia
Cada proceso es distinto, pero suele incluir:
- Entender tu ansiedad: cuándo aparece, qué la dispara, qué te dice el cuerpo y qué haces cuando llega.
- Regular el sistema nervioso: herramientas sencillas para bajar la activación y recuperar sensación de control.
- Ir a la raíz: con IFS conocemos la parte de ti que vive en alerta; con EMDR podemos trabajar experiencias que siguen activando esa alarma.
- Mirar tus relaciones: a veces la ansiedad está muy ligada a la autoexigencia o a cómo te vinculas. Ahí entra la mirada sistémica.
No se trata de que dejes de sentir, sino de que lo que sientes deje de decidir por ti.
Terapia para la ansiedad presencial en Bilbao u online
Puedes venir a la consulta en la calle Colón de Larreátegui, en Abando, muy cerca de Moyúa y de la estación de Abando, o hacer las sesiones por videollamada desde donde estés. Las sesiones duran 50 minutos y lo habitual es empezar con una a la semana.
La ansiedad muchas veces viene acompañada de autoexigencia, de dificultad para poner límites o de un estado de ánimo bajo. Si te reconoces en varias cosas, no pasa nada: lo iremos ordenando juntos.
Si estás en crisis o tienes pensamientos de hacerte daño, no esperes a una cita: llama al 024 (línea de atención a la conducta suicida, gratuita y 24 h) o al 112.