Quizá te cuesta estar solo, das mucho más de lo que recibes, vives pendiente de los mensajes o del humor de la otra persona, o sientes un miedo intenso a que te dejen. O quizá no es una pareja: puede pasar con la familia, con amistades o en el trabajo. En todos los casos, hay algo en cómo te vinculas que hoy te hace daño.
Señales de que una forma de relacionarte te está costando cara
- Miedo intenso al abandono o al rechazo.
- Dificultad para poner límites o decir que no.
- Sentir que tu estado de ánimo depende del otro.
- Repetir el mismo tipo de pareja o de conflicto.
- Ceder siempre para evitar discusiones.
- Celos, control o necesidad constante de confirmación.
Los vínculos se aprenden
Aprendimos a relacionarnos en nuestras primeras relaciones. Si en ellas el cariño era inestable, condicionado o había que ganárselo, es muy probable que hoy busquemos seguridad de formas que nos atan: complaciendo, controlando o aguantando más de lo que deberíamos.
Por eso, en terapia no nos quedamos solo en la relación actual. Miramos tu historia de apego y las dinámicas que aprendiste en tu sistema familiar con una mirada sistémica y relacional, para entender por qué te relacionas como te relacionas.
Cómo trabajamos
- Poner nombre a tus patrones: qué se repite, cuándo y con quién.
- Entender su origen: qué necesidad intenta cubrir cada uno.
- Escucharte a ti: qué sientes, qué necesitas y qué no estás dispuesto a seguir aceptando.
- Practicar otras formas: límites, comunicación y elección de vínculos más seguros.
Muchas heridas que se producen en relación también necesitan de la relación para sanar.
Presencial en Bilbao u online
Puedes hacer las sesiones en la consulta de Abando o por videollamada. La relación terapéutica es, en sí misma, un lugar donde experimentar un vínculo distinto: uno en el que no tienes que demostrar nada para estar.
Si estás viviendo violencia en tu relación, puedes llamar al 016 (gratuito, 24 h, no deja rastro en la factura) o al 112 en caso de emergencia.