A veces la depresión no se parece a lo que imaginamos. No siempre es llorar mucho: puede ser apatía, cansancio constante, no sentir nada, irritabilidad o una desconexión que hace que todo cueste el doble. Puede que incluso te sientas culpable por estar así “sin motivo”.
Señales que merecen atención
- Tristeza, vacío o desánimo que duran semanas.
- Pérdida de interés por cosas que antes disfrutabas.
- Cansancio, falta de energía o cambios en el sueño y el apetito.
- Sensación de culpa, de no valer o de ser una carga.
- Aislarte de los demás o sentir que nadie te entiende.
- Dificultad para concentrarte o tomar decisiones.
Comprender lo que te pasa, sin juicio
La depresión no es un defecto ni una falta de ganas. Muchas veces aparece cuando llevamos mucho tiempo sosteniéndolo todo, después de pérdidas o cambios importantes, o cuando hay heridas antiguas que nunca tuvieron un lugar donde ser escuchadas.
En terapia vamos poco a poco. Lo primero es que puedas sentirte acompañado y algo más sostenido. Después, exploramos juntos qué ha llevado hasta aquí: tu historia, tus relaciones, la forma en que te tratas y lo que tu malestar está intentando expresar.
Cómo trabajamos la depresión
- Un espacio seguro: sin prisas, respetando tu energía de cada momento.
- Pequeños pasos en el día a día: recuperar rutinas, descanso y algo de conexión con lo que te importa.
- Ir al fondo: pérdidas, experiencias difíciles, autoexigencia o relaciones que pesan.
- Coordinación: si es necesario, con tu médico de cabecera o psiquiatra.
Solo hace falta que vengas como puedas. Del resto, nos ocuparemos juntos.
Terapia presencial en Bilbao u online
Puedes venir a la consulta de Abando o hacer las sesiones por videollamada si ahora mismo salir de casa te cuesta. Si la depresión ha llegado después de una pérdida, quizá te interese también leer sobre el duelo.
Si estás en crisis o tienes pensamientos de hacerte daño, no esperes: llama al 024 (línea de atención a la conducta suicida, gratuita y 24 h) o al 112.