Cuando esas experiencias fueron difíciles, dolorosas o insuficientes, sus efectos pueden seguir presentes en la vida adulta, aunque no siempre sepamos ponerles nombre.
¿Qué relación hay entre trauma y apego?
Nuestras primeras relaciones nos enseñan mucho sobre cómo sentirnos seguros, confiar en los demás y expresar lo que necesitamos. Cuando crecemos sin el cuidado, la seguridad o la comprensión que necesitamos, esas experiencias pueden dejar una huella y dar lugar a lo que conocemos como trauma relacional.
A veces, esa huella sigue presente en nuestra forma de relacionarnos: quizá te cuesta confiar, intentas agradar a todo el mundo o prefieres guardarte lo que sientes. Comprender de dónde vienen estas formas de protegerte nos permite dejar de verlas como defectos y empezar a construir maneras de relacionarte contigo y con los demás desde una mayor seguridad.
¿Para qué situaciones puede ser útil?
- Experiencias difíciles del pasado que todavía te duelen, te condicionan o sientes que no has terminado de elaborar.
- Situaciones del presente que te remueven más de lo que esperabas, aunque te cueste entender por qué.
- Momentos de cambio, pérdida, ruptura o incertidumbre que despiertan emociones difíciles de gestionar.
- Dificultades en tus relaciones, como miedo a que te hagan daño, dificultad para confiar o tendencia a dejarte en segundo plano.
- Sensación de tener que poder con todo, exigirte demasiado o estar pendiente de las necesidades de los demás.
- Formas de reaccionar que se repiten y que te gustaría comprender, aunque racionalmente sepas que hay otras maneras de afrontar las cosas.
¿Cómo trabajamos?
Lo primero es que puedas sentirte a gusto conmigo y que vayamos construyendo una relación en la que te sientas seguro para ser tú, sin miedo a que te juzgue. No tenemos que correr ni entrar de golpe en aquello que te duele. Iremos a tu ritmo, dando espacio a lo que necesites compartir y a aquello que vaya surgiendo.
Poco a poco, iremos comprendiendo qué hay detrás de esas formas de sentir, de protegerte y de relacionarte que quizá hoy te hacen sufrir. También prestaremos atención a cómo se manifiestan en tu cuerpo, tus emociones y tus vínculos. Cuando encaje con lo que necesitas, podremos recurrir a enfoques como EMDR o IFS para trabajar experiencias que todavía siguen pesando en tu presente.
Mi enfoque
Trabajo desde un enfoque integrador, sensible al trauma y centrado en la persona, combinando distintas herramientas terapéuticas y adaptándolas siempre a tu historia, tus tiempos y lo que necesitas en cada momento. Puedes hacerlo de forma presencial en mi consulta de Abando, en Bilbao, o por videollamada.