Hay personas que desde fuera parecen capaces de todo y, por dentro, viven con una sensación constante de no estar a la altura. Quizá te comparas mucho, te cuesta reconocer lo que haces bien o sientes que tienes que ganarte el derecho a parar. Esa forma de tratarte suele tener una historia, y se puede cambiar.
¿Te reconoces en algo de esto?
- Una voz interna muy crítica que señala cada fallo.
- Perfeccionismo: si no está perfecto, no vale.
- Sensación de no ser suficiente aunque consigas cosas.
- Dificultad para aceptar halagos o pedir ayuda.
- Culpa al descansar o al priorizarte.
- Miedo a decepcionar o a que los demás descubran que “no eres para tanto”.
Más allá de “quererte más”
Seguramente ya sabes que deberías tratarte mejor. El problema es que saberlo no basta. Desde mi enfoque, la parte de ti que te exige tanto no es un enemigo: suele ser una parte que aprendió que así estabas a salvo, que así te querían o que así evitabas el rechazo.
Con el modelo IFS trabajamos precisamente con esa parte crítica: entendemos qué intenta proteger y qué necesita para poder soltar un poco. Muchas personas descubren que debajo de la autoexigencia hay miedo, cansancio o heridas antiguas que merecen ser atendidas con cariño.
Cómo trabajamos la autoestima en terapia
- Conocer tu voz crítica: cuándo aparece, qué te dice y de dónde viene.
- Revisar tu historia: qué aprendiste sobre tu valor en tus primeras relaciones (trauma y apego).
- Construir una relación más amable contigo: no desde la complacencia, sino desde el respeto y la realidad.
- Llevarlo a lo cotidiano: límites, descanso, decisiones y relaciones en las que no tengas que demostrar nada.
No necesitas convertirte en otra persona para merecer sentirte en paz.
Presencial en Bilbao u online
Puedes hacer las sesiones en mi consulta de Abando (Bilbao) o por videollamada. La autoexigencia suele ir de la mano de la ansiedad y de la dificultad para poner límites; si es tu caso, lo iremos trabajando en conjunto.